Supera el estrés que te genera la envidia

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¿Sabes cuánto daño te hace la envidia? Los pensamientos y sentimientos negativos que generas al invertir tu tiempo comparándote con los demás y menospreciándote te hace más daño de lo que crees.

Como ya hemos comentado en este blog en diferentes ocasiones el diálogo interior es fundamental, y al envidiar a otros también estás enviándote un mensaje negativo a ti mismo: soy inferior a esa otra persona y deseo ser como ella.

El estrés y la ansiedad que genera en ti la envidia es inmediata:

  • Bajada de autoestima
  • Estrés por conseguir lo deseado o envidiado
  • Ansiedad y rabia por expectativas frustradas
  • Descontento y tristeza con tu situación actual
  • Malestar y tendencias agresivas hacia otros
  • Desequilibrio entre oxitocina, serotonina y cortisol

No existe la envidia sana

Empatizar con el bien ajeno es fuente de alegría, porque como ya hemos visto, lo contrario genera todo tipo de sensaciones, emociones y reacciones fisiológicas negativas para nuestro organismo.

Además, este mal suele formar parte de muchos trastornos psicológicos: complejos, ansiedades, estrés, depresiones, malos tratos…

En un terreno disfuncional, deseamos ser mejores que la otra persona o arruinar la posición ventajosa del otro haciendo que pierda el “beneficio” por el cuál le consideramos superior.

En resumen la envidia es, la rabia vengadora de quien, en vez de luchar por sus propósitos, prefiere eliminar la competencia. Por eso la envidia es una defensa típica de las personas más débiles en cualquier sentido y en ningún caso es sana.

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Focalízate en tí mismo y no en otros

Descubre tus fortalezas y reconoce tus debilidades y asúmelas como parte de tu existencia y de tu vida. El mayor error y principal causa de la envidia es la comparación. Tendemos a compararnos con otras personas que tienen muchas, pocas o ninguna característica común con nosotros.

Esta es la base de toda envidia y no debemos caer en ella. Cada situación es individual y necesitamos vivir la nuestra lo mejor que podamos y si debemos compararnos con alguien que sea con nosotros mismos, buscando cada día ofrecer al mundo nuestra mejor versión y superarnos.

Alegrarse del bien ajeno

Si practicas con todas tus fuerzas serás capaz de invertir esos pensamientos negativos y convertirlos en positivos.

Cuando te des cuenta de que tus pensamientos van hacia una crítica destructiva o una comparativa absurda contra los demás puedes preguntarte:

¿Qué hay de positivo en esta situación para mí? ¿De qué me sirve sentirme mal o desear lo que esa persona tiene? ¿Si me alegro por esa persona seré más feliz?

Debemos aceptar que cada persona es diferente y que lo que a una persona la hace feliz a otra puede hacerla inmensamente desgraciada. No hay un paradigma universal y válido de felicidad que nos sirva a todos, por lo que es absurdo envidiar la vida de otro. Cada persona es única y debe asumir su vida y sus circunstancias tal y como les van viniendo.

En conclusión, lo mejor es aprender a vivir y disfrutar lo que quieres y tienes.

Busca en ti la virtud de reconocer que los logros de los demás generalmente son producto de su esfuerzo, aunque existan personas que obtienen más fácilmente sus satisfacciones y sus metas, cada uno de nosotros es distinto y necesitas trabajar y concentrarte en conseguir las tuyas propias.

Desde DIESTRES te animamos a seguir estos consejos y a superar la envidia por medio de la reflexión y relajación. Centrarse en uno mismo y querer superarse es una buena actitud ante la vida, evita el estrés que te genera compararte con los demás. El pensamiento positivo es la mejor forma de controlar tu diálogo interno y , generar oraciones en positivo que te hacen sentir bien, si necesitas más información puedes leerla en artículo que publicamos en este blog sobre “Tú formas tu realidad”.

Concha de la Torre
Psicóloga Clínica
Creadora y directora del programa DIESTRES

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