Disfunción eréctil y el estrés: la pescadilla que se muerde la cola

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Entre las principales causas de la disfunción eréctil encontramos el estrés que padece el individuo que la sufre. Este trastorno resulta especialmente frecuente en casos de disfunción eréctil temprana, es decir, cuando el sujeto tiene menos de 40 años. Pero esto no significa que la ansiedad no sea una de las causas de impotencia en edades más avanzadas.

La disfunción eréctil por ansiedad es cada vez más común y forma parte de la llamada disfunción eréctil psicógena, es decir, aquella que se produce por causas psicológicas. El ajetreado ritmo de vida que lleva la sociedad actual, puede haber contribuido a un aumento de esta condición. Puede manifestarse de dos formas diferentes, y además, la primera puede evolucionar hacia la segunda y están relacionadas entre sí, lo que envuelve al paciente en un ciclo cuya única salida es el tratamiento psicológico para controlar el estrés.

Impotencia debida al estrés o ansiedad generalizada

Cuando los hombres atraviesan por una etapa de alto estrés o desarrollan ansiedad generalizada o crónica, es posible que puedan verse afectados por este tipo de disfunción. Este nerviosismo podrá reflejar malestar en sus relaciones sexuales. El sistema nervioso es el encargado de procesar los estímulos del exterior y del interior de nuestro organismo, como tal, puede verse colapsado. También realiza la tarea de responder ante ellos, de dar órdenes a nuestro cuerpo para que actúe de una forma o de otra y, en definitiva, de hacer que nuestro cuerpo funcione, por tanto podemos considerarlo responsable de este tipo de disfunciones.

La clave es que si tenemos a nuestro sistema nervioso pendiente de todo aquello que percibimos como una amenaza hoy en día, tendremos la atención centrada en un sinfín de preocupaciones causantes de nuestro estrés diario. Nuestro sistema nervioso es, a su vez, el encargado dar inicio a los procesos que desencadenan la erección y que permiten que nos centremos en lo que estemos haciendo, en este caso, el acto sexual. Si tenemos todos nuestros recursos ocupados con la ansiedad que nos generan otras fuentes, nuestro cuerpo no priorizará el acto sexual, por puro instinto de supervivencia.

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Ante estos casos conviene acudir rápidamente a un psicólogo que nos ayude a gestionar la ansiedad. El estrés y el hecho de que nuestra atención esté centrada en todo lo que percibimos como problemas o amenazas pueden incluso llevarnos, además de a la disfunción eréctil, a otros problemas relacionados como son la pérdida de apetito sexual y la eyaculación precoz.

Para remediarlo, con la ayuda de un profesional podremos llevar a cabo terapias de relajación con un alto índice de éxito en la reducción de la ansiedad, y organización para aprender a controlar el estrés y evitar la sobrecarga.

Además, como consejos le recomendamos:

  • Empieza a organizar tu agenda programando tiempos para el descanso
  • No pretendas abarcar demasiadas tareas
  • Dedica una hora al día a hacer ejercicio
  • A partir de cierta hora, aprende a no hacer nada (por ejemplo, a partir de las 9 de la noche)
  • Reduce la ingesta de bebidas con cafeína o teína y evitar excesos de alcohol
Problemas de erección por ansiedad relacionada con el coito

En otras ocasiones la disfunción eréctil se da por condicionamientos, pensamientos y creencias que tiene la persona a la hora del coito. Abusos sexuales anteriores, una educación sexual pobre, creencias negativas sobre la sexualidad o malas experiencias pasadas pueden llevar a ver el acto sexual con un estrés increíble.

En consecuencia, el sistema nervioso, no buscará la erección, pues sería contra-adaptativo. El sistema nervioso buscará la huida por medio de la ansiedad. Este hecho provocará una incapacidad para la erección ante la presencia de una amenaza irreal en la mente del sujeto.

Lo más común es que el estrés evolucione a una ansiedad centrada en el coito. Es decir, muchas veces, el hombre se obsesiona con no poder tener una disfunción eréctil a pesar de que esta se deba a causas indirectas, como el estrés en su vida. El miedo ante la posibilidad de sufrir, de nuevo, disfunción eréctil, se suele convertir en causa de la misma. Así, nos encontraríamos nuevamente en un caso de disfunción eréctil por ansiedad.

Es indispensable acudir a un especialista psicólogo o sexólogo para que el individuo tenga una visión realista de su problema sexual y de la existencia de una obsesión injustificada. En estos casos, conviene que la pareja se involucre de lleno en la terapia, para ayudarle a recuperar seguridad en sí mismo, autoestima y confianza. La clave es que el sujeto aprenda a controlar el estrés generalizado para que no sea la causa de la disfunción, y también a controlar la ansiedad ante el coito para que la disfunción no sea consecuencia de la misma.

Desde DIESTRES recomendamos atajar las causas del problema de raíz, en este caso, la única solución es controlar el estrés para romper el ciclo problema de eyaculación por estrés generalizado → estrés ante el coito → problema de eyaculación por estrés ante el coito.

Concha de la Torre
Psicóloga Clínica
Creadora y directora del programa DIESTRES

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