Las palabras pueden hacer el mismo daño que los golpes

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La naturaleza nos da la posibilidad de tener descendencia desde tempranas edades y sea cual sea nuestra condición psicológica, siempre que no haya ningún impedimento de salud. Por ello en ocasiones podemos encontrar padres que no saben cómo criar a sus hijos. En la mayoría de ocasiones el desarrollo de la crianza se basa en el que tuvimos de pequeños, en nuestra estabilidad emocional y psíquica y en nuestra manera de relacionarnos.

En el desarrollo psicológico del niño hay varias etapas, a continuación enumero las más relevantes:

– Entre el primer y tercer año se adquieren el lenguaje y la marcha, que lo llevan a explorar el mundo; las respuestas emocionales se tornan más adaptadas y variadas. Es aquí donde se estructuran los primeros lazos afectivos. El niño tiende a independizarse. La conducta del niño dependerá en gran parte de la actitud de los adultos. El Yo va configurándose dentro de un mundo del cual el niño forma parte. Se produce la primera toma de conciencia de la identidad, se actúa por imitación, aquí se sientan las bases del comportamiento social y los vínculos. El correcto desarrollo de las relaciones y la independencia evitarán futuros miedos irracionales que puedan desencadenar en dependencias emocionales.

– Entre los 3 y 6 años, período pre-escolar, la relación se establece entre varias personas: madre-padre-hermanos-otros. El niño va accediendo a su propia identidad, toma conciencia de las diferencias sexuales anatómicas y se inicia la sociabilidad. El desarrollo incorrecto de este periodo es clave a la hora de desarrollar futuros trastornos de autoestima y conducta alimenticia.

– Entre los 6 a 11 años, el niño se orienta hacia el mundo que lo rodea (extrafamiliar), se acelera el desarrollo de la socialización y la disciplina. El pensamiento va tornándose más lógico y racional.

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En ocasiones las palabras son igual de dañinas que los golpes.

– De los 11 a los 13 años, período puberal, con cambios psicofísicos notables, el carácter va estructurándose, adaptándose el comportamiento a la realidad. Empieza el control del mundo interior. Las claves del desarrollo del carácter en este punto dependerán del familiar que tenga el niño, si sus familiares han orientado su pensamiento hacia una lógica racional o irracional. En este punto pueden comenzar a desarrollarse distorsiones cognitivas.

A partir de los 14 años comienza la adolescencia. Los desarrollos físico, psicomotor, intelectual y afectivo, cursan paralelamente. Las observaciones de la evolución somática y psicomotora son tan importantes que, particularmente al principio de la vida, pueden tener valor pronóstico y diagnóstico. La adolescencia, es la etapa final de la edad evolutiva, considerando como tal el lapso comprendido entre el nacimiento y la adquisición de la estabilidad somática y psicológica propias del adulto. Dos procesos ocurren en ella, el crecimiento de la masa corporal con la configuración sexual definitiva, y el desarrollo de la personalidad; en ambos intervienen factores endógenos, genéticos y fisiológicos, así como exógenos, provenientes de la familia, el medio y la cultura.

Como hemos observado la familia influye en el desarrollo del niño durante todas sus fases, son el modelo que guía su desarrollo psicológico y su forma de relacionarse con el mundo. Por ello, cuando encontramos una familia desestructurada, un maltrato psicológico, humillaciones, desprecios y descalificaciones, las consecuencias pueden ser: baja autoestima del niño, trastornos de la conducta alimenticia, timidez y pasividad excesiva, miedo a relacionarse y un largo etcétera.

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Puedes perjudicar la autoestima de tu hijo solo con palabras

Queremos destacar algunas expresiones especialmente dañinas como: “Eres inútil”, “Eres tonto”, “No vales para nada”, “No eres capaz”, “Nunca conseguiras ser buena/o en algo”. Estas expresiones se utilizan mucho sin tener en cuenta las posibles consecuencias en la autoestima del niño. En estos casos los propios insultos son causantes directos de graves daños psicológicos, por lo que son considerados parte del maltrato psicológico. Para aquellos que piensan que cómo les hablan a sus hijos no tiene importancia, deben tener en cuenta que las palabras lastiman igual que los golpes.

Un claro ejemplo sería: Una niña que sufre frecuentes descalificaciones “cariñosas” por parte de sus familiares, que sin conocimiento de las posibles consecuencias, la han apodado “gorda” durante su niñez y temprana adolescencia, y han hecho referencia a su supuesto “sobrepeso” mediante bromas en público, en presencia de familiares y amigos de la niña; en su adolescencia desarrolla un Trastorno de la Conducta alimenticia asociado a un bajo autoconcepto, una autoimagen distorsionada y una autoestima desprestigiada por sus familiares a lo largo de su desarrollo.

La responsabilidad de los padres, familiares y del entorno es que tienen en su mano el futuro emocional y físico de ese pequeño ser que están formando, y que no puede defenderse por que no sabe cómo. Depende de su padre y madre para todo y ellos tienen la gran misión en sus manos de formar UN SER HUMANO. ¡¡Nada menos!!

Concha de la Torre
Psicóloga Clínica
Creadora y directora del programa DIESTRES

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