¿Cómo afecta el estrés a los trabajadores nómadas?

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¿Quién no ha  querido recorrer el mundo con su trabajo?

Los trabajos que habitualmente te permiten viajar están muy bien vistos por la sociedad, suelen tener un halo de idealización, pero lo que no se tiene en cuenta es el lado malo que conllevan.

Generalmente, los trabajos nómadas más conocidos son: azafatas y pilotos de vuelo; periodistas, fotógrafos y cámaras; traductores e intérpretes; diplomáticos y militares.

El valor social que se aporta a este tipo de empleo es la posibilidad de conocer mundo sin coste y esfuerzo, el hecho de poder estar constantemente viajando y conocer otras culturas y entornos. Lo que generalmente no se percibe es que la necesidad del ser humano de “echar raíces” queda relegada al último lugar en la escala de prioridades.

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Hay numerosas enfermedades asociadas a la profesión de azafata de vuelo, entre ellas el estrés.

Más movimiento, más estrés

El nivel de estrés de los trabajadores nómadas suele ser más elevado por varios factores:

– Alto Riesgo: Algunos de estos trabajos, sobre todo en el ámbito militar o del periodismo de guerra conllevan un alto riesgo para la vida y seguridad de los empleados. Esto, junto con estar lejos del entorno de confianza y familiar constantemente puede acarrear altos niveles de estrés.

– Entorno desconocido: Al trabajar en este tipo de empleo, debemos acostumbrarnos necesariamente a permanecer en entornos desconocidos, en muchas ocasiones en conflictos armados, expuestos a situaciones de alto estrés. El entorno puede inhibir a la persona afectando a largo plazo a sus habilidades sociales.

– Apegos temporales: En las ocasiones en las que se permanece en un lugar por un determinado tiempo, se pueden desarrollar relaciones y apegos a ciertas personas, situaciones u objetos que tarde o temprano se deberán abandonar. Esto afecta especialmente cuando se viaja con la familia y se traslada de ciudad cada ciertos meses por lo que no se permanece una larga temporada en un mismo lugar. En el caso de los adultos, tener que abandonar un lugar que te gusta cuando empiezas a adaptarte para comenzar de nuevo es una de las situaciones más estresantes. Si hay niños pequeños, su desarrollo social y educativo puede verse gravemente dañado.

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Los militares son un claro ejemplo de empleados nómadas expuestos a altos niveles de estrés.

– Apoyo lejano: La pareja, familia, amistades y un largo etcétera ocupan necesariamente un segundo lugar en las prioridades ya que el trabajo puede llevarte a lugares lejanos en momentos especialmente importantes para la familia. Esto puede conllevar un desplazamiento del trabajador, ya que su entorno de confianza puede sentir que “no se puede contar con él/ella”. Por otro lado el mismo trabajador puede sentirse afectado por perderse momentos como las primeras palabras de su hijo, el funeral de un familiar o  cualquier otra fecha relevante. El compromiso de cumplir con el trabajo y no poder conciliarlo fácilmente con la vida familiar puede constituir una vía para generar estrés.

– Adaptarse de nuevo a la estabilidad: Si en algún momento se decide dejar la vida nómada tras un largo periodo viviendo en esa modalidad, adaptarse de nuevo a la estabilidad es realmente duro. La falta de novedad y de cambios también puede llegar a estresar a estas personas. El proceso puede ser especialmente duro aunque no se estuviera contento con la situación nómada.

Estas personas necesitan herramientas para gestionar el estrés que generan los conflictos concretos relativos a su situación nómada particular. El equipo de Diestrés está trabajando para ofrecer una solución para los empleados nómadas, que necesitan un especial apoyo psicológico en muchas ocasiones desde cualquier lugar del mundo a cargo de profesionales.

Concha de la Torre
Psicóloga Clínica
Creadora y directora del programa DIESTRES

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