El apego como fuente de estrés

El psicólogo Walter Riso define el apego como un vínculo obsesivo que una persona establece ya sea con otra persona, objeto, idea o cualquier cosa. Esta persona no está dispuesta a perder el vínculo bajo ningún concepto. Para la persona que establece el vínculo, el objeto del vínculo constituye la justificación de su existencia, felicidad y sentido.

Amor y apego

Comúnmente se ha asociado este tipo de vínculo al amor, y social y culturalmente se ha fomentado esta asociación mediante novelas como Romeo y Julieta o canciones de todo tipo. Es cierto que cuando acabamos de conocer a una persona y nos enamoramos atravesamos una fase en la que podemos tener pensamientos similares, pero no suele durar más de un año. No hay que confundir el enamoramiento con el apego.

 

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El apego al amor no se debe confundir con el enamoramiento.

La diferencia básica entre el amor y el apego es la incapacidad de renunciar a una persona cuando es recomendable hacerlo y según Walter es necesario al menos en estos 3 casos:

– Cuando la otra persona no te quiere

– Cuando la otra persona ha violado tus principios

– Cuando la otra persona no te permite alcanzar tu autorrealización

Si has sufrido alguna de esas situaciones y no quieres renunciar a tu pareja, lo que sientes es apego o dependencia emocional y lo más probable es que eso te genere estrés y ansiedad, por lo que te aconsejamos que pidas ayuda profesional.

El apego al trabajo

Las personas que sienten que su vida exclusivamente adquiere sentido en el trabajo han desarrollado apego al trabajo. Estas personas son incapaces de disfrutar de su tiempo libre y vacaciones porque sienten que no están siendo productivos. Este apego impide a la persona renunciar al trabajo cuando debe, por ejemplo, cuando está enfermo. Aparentemente estas personas entregan su vida a su  autorrealización, pero no es cierto, no se trata de pasión, si no obsesión.

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Los adictos al trabajo suelen desarrollar conflictos con sus familias.

El apego al trabajo suele estar vinculado a 3 aspiraciones: poder, prestigio y posición. Para conseguirlas, estas personas pueden sacrificar la familia, la pareja, las amistades, etc. Todo esto va degradándose en la escala de prioridades del apegado. La ambición y el ansia por destacar suelen ser las mayores fuentes de estrés laboral. Lo más habitual es que además se elabore una creencia irracional de que si no se destaca en el trabajo, no se destaca en nada y aparece el sentimiento del fracaso. Todo esto genera frustración y ansiedad y de nuevo un ciclo de estrés.

Existe un tipo de apego al trabajo no remunerado, que se suele encontrar en artistas. En estos trabajos lo importante es el proceso más que el resultado y el que lo desarrolla pasa todo el tiempo que puede dedicándolo a su obra. Pero este es el tipo de apego al trabajo menos frecuente.

Si en alguna ocasión has sentido o tienes algún conocido con estos síntomas, te aconsejamos que busques ayuda psicológica para encontrar las herramientas con las que hacer frente a esta situación.

 

Concha de la Torre
Psicóloga Clínica
Creadora y directora del programa DIESTRES

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