Aprende a distinguir a las personas tóxicas

Últimamente se ha hablado mucho del concepto de toxicidad asociado a las personas que reúnen una serie de rasgos. Estas características comunes definen a un grupo de la sociedad del que deberíamos alejarnos si queremos librarnos del estrés y ser felices.

En estas fechas más que nunca, al estar reunidos en familia, casi con seguridad os encontraréis a alguna de estas personas.

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En ocasiones los comentarios tóxicos se disfrazan de cumplidos.

Rasgos tóxicos

Estos rasgos se pueden apreciar en la forma de ser de las personas que tienen diálogos y actitudes recurrentes. Las características más habituales son:

– Hablar demasiado de uno mismo, tanto que se le da poca importancia o apenas se escucha lo que dice el otro.

– Quejarse de todo y tener una actitud negativa ante cualquier propuesta. Este comportamiento tiende a aferrarse en las personas pesimistas y es muy difícil de cambiar.

– Asumir el rol de víctima constante. Estas personas buscan llamar la atención de los demás mediante la negatividad.

– Ejercer una autoridad constante y tener la necesidad de someter a los demás mediante el control y las decisiones. Este tipo de personas no toleran que se les lleve la contraria y generan conflictos frecuentes.

– Responsabilizar a los demás de los problemas propios. Las personas que culpabilizan a otros de sus errores y no asumen sus responsabilidades con frecuencia son tóxicas.

– Tener una actitud defensiva por defecto. Esta actitud es de las más tóxicas ya que la persona siente que existe una conspiración constante en su contra.

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Cada comentario tóxico puede afectar a tu autoestima y quebrarla.

Actitudes tóxicas

Las actitudes tóxicas puntuales son aquellas que debemos intentar controlar en nosotros mismos y en cómo nos afectan si vienen de los demás. Esto nos sucede a casi todos y viene dado por nuestra educación, la presión social y la cultura de nuestro entorno.

En muchas ocasiones de nuestra vida sentimos envidia o celos. Siempre que estos sentimientos no sean constantes no debes preocuparte, pero cuando los sientas por un tiempo prolongado y comiences a actuar en función de ellos, procura racionalizar tus sentimientos.

De estas sensaciones se derivan en ocasiones otras también tóxicas como el no alegrarse del éxito ajeno, sufrir en exceso sin motivo y negarse a cambiar por no reconocer los propios errores. Si conseguimos descifrar las actitudes tóxicas podremos combatirlas y librarnos de ellas manteniendo relaciones más saludables.

Estar al lado de estas personas consume tu energía y positivismo. Es muy difícil ver el lado positivo de las cosas cuando los demás tiran por tierra todas nuestras visiones con una perspectiva pesimista. Es entonces cuando se da lo que llamamos el “efecto ancla”: las personas que se “hunden” y cuanto más intentas tirar de ellas para sacarlas a la superficie, más se agarran al fondo del “mar”. Es muy complicado tratar con este tipo de personas por lo que os recomendamos que busquéis ayuda de un especialista si lo necesitáis para adquirir las herramientas y habilidades necesarias para combatirlas.

Concha de la Torre
Psicóloga Clínica
Creadora y directora del programa DIESTRES

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