Escapadas vacacionales y astenia primaveral, un cóctel explosivo

Terminaron las vacaciones de Pascua pero, sobre todo para los madrileños, los largos fines de semana se agolpan en mayo: cuatro días para el puente del 1 y 2 (día del Trabajo y de la Comunidad de Madrid, respectivamente) y otros cuatro para San Isidro, si cogen el viernes 16.

Serán muchos los que aprovechen estos días para hacer escapadas fuera de su lugar de residencia habitual y el coche suele formar parte de ellas. Si unimos primavera y conducción en estas condiciones de salidas y entradas masivas, nos encontramos con una serie de riesgos viales cuanto menos importantes.

El factor humano

A la hora de ponerse al volante, existen tres componentes primordiales: el vehículo, el entorno y el conductor. Entre el 80% y el 90% de los accidentes que se producen, tienen su origen en el factor humano, de ahí la insistencia en los consejos habituales: dormir ocho horas antes del viaje, evitar ingerir alcohol, hacer paradas cada dos horas y media, ingerir comidas livianas antes de conducir, tomar bebidas con cafeína y teína de forma moderada, etc.

Escapadas vacacionales y astenia primaveral, un cóctel explosivo

Asimismo, es habitual oír que las personas se transforman cuando suben a su vehículo. Un pacífico ciudadano se convierte en un ser vociferante y agresivo… al menos en apariencia. Cuando somos peatones, cedemos el paso, no nos enfadamos o lo hacemos levemente si alguien va más rápido que nosotros o nos interfiere al andar, desde luego es raro que nos enfrentemos directamente al transeúnte que ha causado nuestro disgusto.

Sin embargo, cualquiera de estas posibilidades, si ocurre mientras estamos sentados tras el volante, obtiene una respuesta muy diferente. La seguridad que ofrece el vehículo da una falsa sensación de anonimato, lo que evita las trabas educacionales que solemos ponernos a la hora de relacionarnos con los demás cara a cara. El otro se deshumaniza, solo es un coche que está a nuestro lado. Entonces es cuando aflora nuestra verdadera personalidad. Es decir, el ser vociferante del coche de verdad lo es, el agresivo también, solo que sin la represión habitual.

La primavera, la conducción altera

Además de lo que ya hemos mencionado, existe en esta época otro componente a tener muy en cuenta: la famosa astenia primaveral. Con la llegada de la estación, comienzan los cuadros de agotamiento y falta de energía, lo que provoca también una mayor pérdida de atención y de concentración.

Muchas personas, además, sufren de importantes procesos alérgicos que requieren medicación. Aunque los prospectos avisan de los posibles efectos secundarios, es más normal de lo que debería que se haga caso omiso de ellos.

Por lo tanto, nos encontramos, en general, con unos conductores cansados e incluso con las facultades mermadas. Es más, durante los puentes salen personas que tienen un menor hábito de conducción y otras que poseen excesiva seguridad al volante por su larga experiencia; tan peligroso es lo uno como lo otro. Este cóctel de salidas masivas en poco tiempo, el estrés por aprovechar al máximo los días disponibles, la mezcla de personalidades, la astenia primaveral y las alergias puede resultar explosivo.

Recomendaciones para desactivar una bomba

¿Qué hacer? He aquí unas pautas que pueden ayudar a los conductores para evitar transformaciones inapropiadas y peligrosas:

  • La astenia primaveral, al ser un proceso adaptativo del organismo, solo puede combatirse en parte llevando una vida sana y ordenada: dieta equilibrada, dormir las horas necesarias, una buena hidratación, consumir alimentos de temporada y mantener un buen estado físico.
  • Leernos los prospectos de los medicamentos y hacerlos caso, hasta el punto de dejar el vehículo durante el tiempo que dure el tratamiento.
  • Una vez al volante, seguir las pautas que todos sabemos de descanso en la conducción, alimentación liviana, ausencia de alcohol y horas de sueño. Si notamos una falta de atención, sea o no importante, mejor hacer una parada, estirar las piernas, tomar una bebida con cafeína o teína, y luego seguir. Las prisas en el coche jamás son buenas.
  • Evitar pensar que somos unos conductores infalibles y que los demás son los que hacen las pifias. Nadie es perfecto y todos, incluidos nosotros, cometemos errores. Preverlos y disculparlos deben ser nuestras prioridades.
  • Pero tampoco vayamos con temor pues si lo uno es malo, lo otro casi es peor. Un conductor indeciso puede provocar muchos accidentes. Piensa antes de hacer una maniobra y luego hazla, no la dejes a medias a menos que sea muy necesario. Si psicológicamente no te notas con la suficiente fuerza, trata el problema y deja el coche hasta que se resuelva.
  • Darnos cuenta de que, por las carreteras, circulan personas y no objetos. Eso conlleva las mismas normas de urbanidad que si fuéramos peatones.
  • Disminuir al máximo las posibles causas de estrés. Mejor dejamos a un lado los problemas laborales, los personales, las horas punta, etc. Nos conocemos lo suficiente para saber cuáles son, para nosotros, los orígenes de dicho estrés: evitémoslos.
  • Y, sobre todo, concienciarnos de que estamos de vacaciones, aunque sean muy breves. Cuando lo hacemos, la relajación llega por sí misma.

Estos puentes pueden ayudarnos a desconectar y coger fuerzas hasta el verano. Pero si vemos que no lo van a hacer, o que nuestra situación física y mental no es la más apropiada, es mejor quedarse en casa y hacer escapadas en transporte público para ahorrarnos disgustos. Como decíamos, estamos ante un cóctel explosivo y hay que evitar una detonación que nos puede costar la vida, a nosotros, a nuestros acompañantes y al resto de conductores.

Concha de la Torre

Psicóloga Clínica

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